En octubre de 2022, el Concurso Internacional de Jazz Vocal Sarah Vaughan anunciaba los nombres de sus cinco finalistas, entre quienes figuraba Ekep Nkwelle. Gary Walker, locutor de la radio pública de Newark, la describía en estos términos: “Nacida en Washington, D. C., esta cantante camerunés-estadunidense encontró sus primeros estímulos como parte del grupo vocal The Soul Sistas mientras estudiaba la secundaria en la Escuela de Artes Duke Ellington y, más tarde, investigando a las cantantes y sus historias en la Universidad Howard. La próxima primavera recibirá su grado de maestría en jazz vocal en la Academia Juilliard. Con sus propias historias musicales, Ekep muestra pasión por la música negra, la historia y la cultura de la diáspora africana. Para Ekep y sus viajes musicales sigue siendo una inspiración profunda la forma en la que Sarah Vaughan se acercaba al canto contando una historia”.
A la joven cantante le correspondió el segundo lugar en el concurso —la ganadora fue la mexicana Lucía Gutiérrez Rebolloso— y desde entonces su carrera viene en ascenso. Su talento le ha llevado a cantar en escenarios tan prestigiosos como el Radio City Music Hall, el Lincoln Center y el Kennedy Center, además de grandes festivales. Nada mal para una artista a quien de niña alguien le advirtió que no iba a ser cantante porque en las culturas africanas cantar es parte de la vida, no una profesión. Y si su aspiración inicial fueron artistas como Beyoncé, Keri Hilson o Keyshia Cole, su destino cambió al escuchar el jazz y géneros como el afrobeat o el reggae, de donde surgió un estilo tan fresco como poderoso.
Para la cantante que se presentará el sábado 5 de abril en El Cantoral en el ciclo New York Jazz All Stars, en nuestros días “hacen falta voces verdaderas y honestas. Lo que necesitamos ahora es escuchar voces reales, de personas reales, de artistas reales. Necesitamos escuchar y ver quién eres”. Escuchemos, entonces, a Ekep Nkwelle, una cantante verdadera.

Importancia
de las raíces
Para Ekep Nkwelle el influjo de la música de sus ancestros es importante: “Cuando hago música —específicamente jazz— también quiero que sea espiritual. Quiero conectarme con cada una de las canciones que interpreto de la manera en la que mis padres se conectan con lo que cantan o incluso cuando hablamos nuestra lengua, pues como mucha gente dice, suena como si estuviéramos cantando”.